En esta publicación, voy a hablar de un tema con el que me topo a menudo, os ofrezco una pequeña parte de mis sensaciones, porque me encanta ser psicóloga en el Centro de Psicología en Bilbao Ongizate, y también Irene, con lo que ello conlleva.

Y tú, ¿eres psicóloga? En ocasiones me he encontrado con esta pregunta o he visto cómo el entorno considera que voy a ser capaz de gestionar adecuadamente situaciones complejas por el hecho de trabajar como psicóloga. Supongo que lo mismo les ocurrirá a los médicos, abogados… que desde fuera consideran que se puede con “todo”.

Parece que por dedicarnos a la psicología, perdemos el derecho a sentirnos desbordados, a equivocarnos, a encontrarnos dubitativos… y, se olvida que ante todo, somos personas, y como humanos que somos, cometemos errores, nos topamos varias veces con la misma piedra, aprendemos del fallo… Es más, personalmente, tampoco voy a decir que me guste, pero sí que no me desagrada errar porque, aunque inicialmente pueda sentirme frustrada y, que incluso me enfade conmigo misma, una vez superada la fiebre, ya en frío, disfruto del análisis y de la búsqueda de soluciones, eso me genera una satisfacción incluso mayor que el alcanzar directa y rápidamente mis metas. También es cierto, que me considero una persona que se encuentra más a gusto en los retos que en las tareas fáciles, es algo que me ha sucedido a lo largo de mi vida en prácticamente todos los ámbitos.

Con todo, lo que me sorprende es la percepción de la sociedad hacía la figura del psicólogo a quien por un lado se le otorga una capacidad de superheroína en su gestión personal, mientras que a día de hoy aunque cada vez menos, se trata de una profesión tabú.

Por tanto, he de reconocer que como ser humano que soy, en ocasiones me siento desbordada, me emociono, me equivoco… y lo considero parte del desarrollo, no solo eso, sino que lo valoro como algo positivo, saludable y necesario. Lo importante en ello, será el ser capaz de dotar la situación de realidad y aprender a gestionar la frustración y canalizarla de manera que no llegue a bloquearnos y llegar a ser personas resolutivas con una autoestima adecuada que nos empuje a alcanzar nuestros sueños.

De manera que, ¡Bienvenido errores!

 

Irene Tobías Fernández

BI03674

Centro de Psicología Ongizate

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