En el Centro de Psicología en Bilbao Ongizate, estamos encantadas de contar de nuevo con la colaboración de una profesional especializada en psiquiatría.

Está siendo complicado poder lidiar sin sentir malestar con la situación que desencadena la pandemia. Cada día parece que nos pesa un poquito más y que nos cuesta creer que en algún momento comenzaremos a ver la salida. He de decir que tampoco es fácil, ya que cuando empezamos a visualizar rayos de luz, vuelve la tormenta descontrolada, nos hablan de vacunas y de forma paralela surgen nuevas cepas.

Con todo, estamos viendo desde consulta que la necesidad de combinar el tratamiento terapéutico con el farmacológico está creciendo, algo lógico si conocemos cómo se da la evolución hacía la ansiedad patológica. Simplemente el hecho de mantener durante un tiempo prolongado un estresor, puede ser causa suficiente para el desarrollo de esta patología y teniendo en cuenta que va a hacer un año desde que nos hemos visto obligados a cambiar nuestro estilo de vida, a modificar el modo de trabajo (esto si no se ha visto totalmente alterado con su pérdida, erte o similar), el aislamiento social y familiar que está suponiendo y la sensación de vivir en una jaula al no poder salir de los propios municipios, consideramos que son suficientes fuentes de estrés como para explicar qué estamos sintiendo. Otro de los problemas es que cuando esto se prolonga, pueden ir surgiendo síntomas de depresión, como esa apatía, desgana, pensamientos negativos, catastrofistas y derrotistas, que no hacen otra cosa que llevarnos a un pozo aun más oscuro en el que vemos pocas o nulas opciones.

Ante esto, el trabajo terapéutico es necesario y nos lleva a mejorar el bienestar y la calidad de vida, sin embargo, a veces son los propios síntomas los que no nos permiten terminar de avanzar y por ello, comenzamos a valorar la opción del tratamiento farmacológico. Esto es una situación que a menudo asusta al paciente, le da miedo convertirse en una persona dependiente del fármaco incapaz de soltarlo, le da miedo los efectos secundarios, le da miedo que no funcione… todo tipo de miedos que a menudo son motivados por “Doctor Google”, un doctor que nos ofrece millones de teorías cada cual más terrorífica sobre las consecuencias de algo que nos estorba y sin unos estudios que apoyen las teorías que nos ofrecen, por tanto, nos apoyamos en argumentos faltos de calidad y fundamento. Lo positivo es que una vez dan el paso y comienzan a sentir los efectos positivos de la medicación, la intervención psicológica se convierte en un camino mucho más sencillo a pesar de mantener exactamente los mismos objetivos, pero ahora, el paciente no se encuentra nublado por los miedos y pensamientos y se ve al menos algo capaz de poder superar la situación por muy negativa que la visualice de antemano. Es por ello, por lo que en algunos casos vemos indispensable el combo de la Psicología junto a la Psiquiatría. Y nosotras en el Centro de Psicología Ongizate, nos sentimos muy afortunadas de poder contar con Talía, profesional implicada, empática y con las mismas ganas de ayudar que nos describe al equipo.

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