¿Soy raro por querer estar en casa un viernes a la noche? ¿Debería quedar con los amigos?

En ocasiones, nos encontramos con este dilema, queremos quedarnos con nosotros mismos, pero es algo que está mal visto, sobre todo, si se trata del fin de semana, momento que “hay que aprovechar para socializarnos”. ¿Quedarme en casa implica que tengo algo malo en mí? ¿Qué no soy lo suficientemente sociable?

Permitirse quedarse a solas incluso en fin de semana, sin que surja el sentimiento de culpa, es positivo, es más, el problema está cuando la persona busca de manera enfermiza ocupar todo su tiempo, de manera que no queda un hueco para escucharse a sí mismo, porque cuando está a solas suele hacerse daño con su autodiálogo, normalmente dañino que desencadena a veces, conductas destructivas, por lo que prefiere estar en compañía como método preventivo.

Personalmente, desde que soy madre, lo que más echo de menos es ese momentito para mí, para reflexionar, para ver una película, leer un libro (algo que estoy amontonando), escuchar música, bailar… Pero esto es mi necesidad personal, y no tiene porqué coincidir con las que muestran otras personas. Para no equivocarnos, el truco estará en saber observar al que tenemos enfrente, para no generar sentimientos de culpa en ellos, además, hay tiempo para todo, puede que una temporada quieras estar solo o buscas esos ratitos contigo mismo, y que de pronto, te veas más animado a hacer planes sociales, ambos son igual de correctos porque responden a diferentes momentos que vivimos.

Es por ello, que desde la consulta del Centro de Psicología en Bilbao Ongizate, observamos que en ocasiones, el entorno nos empuja a que nos socialicemos más, pero el error que cometemos en esa presión es que lo que hacemos es escuchar nuestras propias necesidades, proyectamos lo que nosotros queremos o necesitamos en el otro, creyendo erróneamente que coincidimos en necesidades… No observamos al otro poniéndonos realmente en su lugar, porque puede ser que de lo que carece en ese momento vital es precisamente de tiempo para sí mismo y de ahí que disfrute de esos ratos de relax con la única compañía que él, porque como muchas veces digo, ¿qué mejor compañía que uno mismo? El truco está en caerse bien, tener un diálogo interno adecuado y sano. Y esto último, es lo que más nos cuesta. Porque logrando esas conversaciones satisfactorias con nosotros, será cuando nos encontremos tan bien y tan seguros de que nuestras decisiones son las acertadas que daremos la importancia justa a las creencias del entorno sobre lo que nos conviene, ya que nosotros sabremos qué es realmente lo que nos viene bien o mal. De nuevo apunto entonces al autoconocimiento.

De manera que como objetivo, que os parece, lograr un diálogo interno sano y adecuado para disfrutar plenamente de nuestros momentitos.

Irene Tobías
Psicóloga en Ongizate

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