¡Estoy echa un lío! Me siento confusa, estamos en el día de la mujer trabajadora y debería sentirme súper orgullosa porque soy mujer y soy trabajadora. Trabajar es algo que me gratifica, y mucho, me hace sentir autorrealizada, me hace sentir feliz, y además, tengo la suerte de conocer a personas muy muy valiosas que me hacen el día a día más bonito. Pero, no todo es de color rosa, porque como bien sabemos, no es tan fácil, y estoy segura que en su día cuando las mujeres luchaban por comenzar a formar parte del mundo laboral, no intuían que entrar ahí, significaría estar en varios “mundos” a la vez, es decir, el hecho de ser trabajadora no te excluye de las responsabilidades que conllevan el hogar, la familia… o quizás seamos nosotras las que no queramos prescindir de éstas, porque no es sencillo delegar y confiar en que otros lo vayan a hacer como a ti te gusta.

Sin embargo, y aquí es donde me puedo encontrar que las mujeres se me echan encima, veo que el rol del hombre también ha cambiado, que el hecho de que nosotras estemos cada vez más introducidas en puestos de trabajo hace que el hombre tenga a su vez, que adaptarse a cambios. Primero, aceptar que la mujer es tan capaz como ellos de desempeñar tareas, en segundo lugar,  aceptar que toca hacerse cargo de responsabilidades familiares y del propio hogar, y por último y lo más complicado, renunciar a parte de sí mismos, de su tiempo porque lo que aprecio es que a nosotras las mujeres aun nos cuesta permitirnos tiempo, nos sentimos mal por ir a la peluquería y dejar a nuestros hijos con nuestras madres, padres, parejas…, nos sentimos mal por trabajar un montón de horas, robándole tiempo a nuestros hijos porque nunca serán tan pequeños, el tiempo pasa rápido… pero ese tipo de mensajes no nos lo dicen los hombres sino que somos las propias mujeres quienes nos los enviamos.

No sé esa es mi reflexión. Me encanta ser mujer, me encanta ser trabajadora, y mi objetivo es encontrar el equilibrio para así ser plenamente feliz, buscar esos momentos para mí en exclusiva. Estoy en ello y sé que lo conseguiré, así que ánimo ¡nosotras podemos!

Irene Tobías

Psicologos en Bilbao

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