Me gustaría hablar sobre cuándo existe la necesidad de solicitar la ayuda de un profesional de la salud mental.

Aun hoy en día, el ir a un psicólogo, no está especialmente bien visto, por lo que en ocasiones demoramos nuestra visita a un centro especializado en perjuicio de nuestro bienestar.

Si es cierto, que cada vez es menor el tabú que rodea la salud mental en general, pero todavía cuesta afrontar que necesitamos ayuda. Esto ocurre porque a lo largo de los años se ha tenido la idea errónea de que los psicólogos tratan a personas desequilibradas psíquicamente hablando. Actualmente, esta asociación no es tan fuerte y se empieza a asumir que el hecho de tener que beneficiarse de un apoyo psicológico es algo habitual que sucede en etapas, momentos, situaciones en las que la persona no ha sido capaz de gestionar correctamente sus emociones.

Por tanto, ¿cuándo acudir? ¿Qué me tiene que estar pasando para dar el paso?

La respuesta puede ser muy amplia, pero la voy a simplificar. Y es que consideró que basta con sentir que una situación te sobrepasa y consideras que tus recursos no son suficientes para superarla.

Una situación te sobrepasa, cuando interfiere en tu sueño o alimentación, cuando empiezas a percibir que tus pensamientos suelen ser negativos, ves tu futuro muy difícil, cuando has dejado de disfrutar de aquellas cosas que antes te gustaban, cuando prefieres quedarte en casa y comienzas a aislarte, sufres frecuentes dolores (de cabeza, molestias estomacales, cansancio muscular…), te sientes fatigado sin causa aparente, ante los primeros ataques de ansiedad (sientes taquicardia, miedo a perder el control, sensación de mareo, temblor…), ganas de llorar, irritabilidad, sentimientos de inutilidad, baja autoestima (no te sientes capaz de hacer cosas, te valorar negativamente…). Y podría seguir enumerando situaciones y síntomas que te ayudarían a identificar que ha llegado el momento de ir a un psicólogo.

Algo muy importante y que no te suelen decir, es que lo más significativo para que una terapia funcione, es el vínculo terapéutico, que es aquel que logras con tu terapeuta, por ello, os animo que en el momento en el que decidáis acudir a un profesional, os aseguréis que os habéis sentido a gusto, tranquilos, nada juzgados, lo relevante es que percibáis que os encontráis ante alguien que os acepta tal como sois y que por ello, podéis abriros a él sin miedo.

Con todo, espero que os haya gustado el nuevo post del Centro Integral de Psicología Ongizate. Y os animo a que no retraséis la visita a un psicólogo si sentís alguna de las situaciones descritas, ya que cuanto más lo retraséis, más difícil será la intervención.

En el próximo post hablaremos de medidas para prevenir la ansiedad y la depresión.

Saludos.

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