¿Quién no ha experimentado a lo largo de su vida un momento de ansiedad? Si nos ponemos tiquismiquis, todo el mundo la ha sufrido en alguna ocasión, porque aunque nos asuste la palabra ANSIEDAD, es natural y biológicamente adaptativo e inteligente vivenciar la temida ansiedad. Es más, es lo que nos permite vivir con la suficiente alerta como para sobrevivir.

El problema está, cuando esa alerta nos persigue, cuando esa alerta nos mantiene en una tensión insostenible, cuando esa alerta nos crea una distorsión tal que acaba llegando un momento en el que consideramos que situaciones neutras son de riesgo, de peligro, de amenaza, desencadenando sentimientos de ahogo, de incapacidad, de bloqueo, que nos impiden vivir con normalidad. Es decir, deja de ser una ansiedad adaptativa para pasar a ser una ansiedad patológica, enfermiza.

Hoy día, vivimos ansiosos porque queremos llegar a todo y además, buscamos la inmediatez, queremos resultados habitualmente para ayer, lo que hace que la ansiedad haya pasado a ser desde mi punto de vista, el catarro emocional.

¿Cómo vivimos un catarro? Lo tenemos completamente interiorizado, más o menos, esperamos vernos atrapados en sus síntomas una vez al año, y no lo vemos como algo grave. Lo mismo ocurre con la ansiedad, por lo que veo, la mayoría de las personas lo que hacemos es normalizar los síntomas que desencadenan esta dolencia, que son dificultades para dormir, cambios en el apetito, cierta apatía, dolores de cabeza, de estómago, estado de ánimo bajo, fatiga, pero ahí en lugar de ser críticos y decirnos a nosotros mismos, mi cuerpo me está dando un aviso, lo que hacemos es quitarle importancia y enviarnos el mensaje de: ¿Quién no ha dormido mal alguna vez, tengo mucha carga laboral, es normal que esté cansado o con dolor de cabeza, llego agotado los fines de semana y lo único que me apetece es descansar? Pero, ¿este autodiálogo es real, o en él, lo que verdaderamente se recoge es el comienzo de algo que en un futuro puede ser ansiedad patológica?

En mi opinión y por lo que voy viendo desde el Centro de Psicología en Bilbao Ongizate, si puede ser los primeros indicios de un problema a largo plazo, porque aunque muchas veces las películas, series… nos venden que existen un desencadenante claro para sufrir ansiedad, depresión…,  la realidad es que normalmente se debe a un sumatorio de acontecimientos vitales estresantes, estos son sucesos que vamos viviendo tanto positivos como negativos, porque como siempre digo que nos toque la lotería es algo bueno, pero altamente estresante ya que, normalmente, supone muchos cambios.

Por ello, planteamos que nos reservemos un momentito especial para nosotros mismos, sobre todo, cuando nos encontramos en un periodo de mayor carga de estrés, para escuchar a nuestro cuerpo y atender a sus necesidades, porque la mayor prevención en Bienestar, es el autoconocimiento. Si este autoconocimiento es elevado, podremos ofrecernos aquello que realmente solicitamos.  Así que, a reflexionar sobre nosotros mismos y a mimarnos como si se tratara de alguien a quien queremos.

Irene Tobías

Psicóloga en Bilbao

 

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