Hace unos años, teniendo una conversación con un colega (y con colega me refiero a una persona que comparte mi profesión, la psicología), hizo esta afirmación: “la mujer no puede ser madre y tener éxito en su profesión”. Y, a continuación, me puso un ejemplo para defender su creencia. Ese día, me fui a casa bastante enfurruñada, ya que, según él, tenía que elegir entre ser madre o dedicarme a mi profesión, pero ambas situaciones, de manera simultánea, eran incompatibles.  A día de hoy, considero que se trata de una creencia limitante, que no es real, si bien es cierto que es complicada la conciliación familiar, pero tanto para el hombre como para la mujer, porque tenemos horarios imposibles y queremos estar en todos los momentos importantes de nuestros pequeños. Lo que realmente es incongruente es querer estar en todo, esto en todos los aspectos de nuestras vidas no va a ser un pensamiento lógico y lo que genera es ansiedad. De manera que, si lo que pretendemos es ser perfectos como trabajadores y como padres, os doy una mala noticia, porque no es posible, ya que, independientemente de la situación en la que os encontréis, tanto si vuestra dedicación es exclusiva para los peques o compartida con un trabajo, la perfección no existe.

Personalmente, me siento muy pero que muy afortunada, porque tengo la oportunidad de ser “amatxutxu” y de dedicarme a mi vocación y no sólo eso, sino que además cuento con el apoyo tanto de mi pareja como de mi familia, quienes tratan de facilitar la situación y, así, entre todos formamos un equipo que hace posible que Ongizate salga adelante. Ongizate lo vivo como un segundo hijo, mimo el Centro Integral de Psicología, porque me gustaría que la gente que confía en mi trabajo se sienta acogida, cómoda, escuchada y con ganas y fuerzas para superar aquella situación que les trae a la consulta. De manera que, a día de hoy, puedo decir que, desde mi punto de vista, sí que siento que mis esfuerzos me están llevando a ser mami y a tener éxito en mi profesión, porque para mí el éxito es poder estar dedicándome a aquello que tanto me gusta y recibir un feedback positivo de las personas que vienen y se ponen en mis manos. No sé si llegaré a saber cómo agradecer a todos aquellos que me apoyan y empujan, pero sí que estoy plenamente agradecida y soy muy consciente de todos los esfuerzos que realizan.

Por tanto, mi conclusión es que da igual el género, lo tenemos difícil para conciliar pero, con actitud cooperativa, dejando a un lado la sokatira y creando metas en común, se pueden librar obstáculos percibidos previamente como imposibles. Aun así, soy consciente de la suerte que tengo y, por ello, no me olvido del camino que queda por recorrer para encontrar una situación igualitaria entre hombres y mujeres, porque desgraciadamente todavía hay personas que tienen pensamientos y creencias tan limitantes como los de mi colega.

Con todo, disfrutad de este 8 de marzo, día que aprovechamos para recordar el recorrido realizado por miles de mujeres que, a mi parecer, es impresionante y que, además, hacemos visible la actitud de mucha parte de la sociedad para querer seguir creando valores y creencias más equitativas.

Muchas gracias por estar ahí.

Irene Tobías Fernández

BI03674

Psicóloga en el Centro Integral de Psicología Ongizate

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